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En Concreto-Editoriales de A7

Peligrosa “vacuna” informativa mexicana

493 palabras

La era anterior a Vicente Fox y Felipe Calderón no fue, en cuestiones informativas, lo que es hoy. Hoy, con respecto a la información que circula —la que le llega a la mente de cada mexicano— estamos viviendo un verdadero “libertinaje informativo”. En el pasado se vivió una simulación informativa. El resultado es esa peligrosa vacuna informativa que hoy parece haber sido inoculada en la mente del mexicano.

Prensa, radio y TV fueron, en la era anterior a Fox y Calderón, totalmente controladas. No parcial o "más o menos" sino totalmente controladas. Eso que hoy llamamos libertad de expresión —un derecho fundamental de todo ser humano— sencillamente no existía.

Cada tipo de medio masivo tenía su propia forma de control. Los medios impresos siempre han requerido papel. En el sistema priista anterior a Fox y Calderón existía una empresa de tipo definido como paraestatal llamada PIPSA cuya única razón de existir era controlar en forma férrea la distribución del papel para los rotativos del país. Si lo que aparecía impreso no era del agrado del Gran Tlatoani en turno, sencillamente se le negaba el papel. ¿Qué podía hacer un periódico impreso sin papel (y sin Internet, desde luego)?

Radio y TV estuvieron siempre controlados bajo el régimen de concesión de frecuencias. Televisa existe porque los dueños son gente que desciende del presidente Miguel Alemán Valdez: él se autoconcesionó la primera televisora en el país; en su momento tuvo el dinero y el poder para lograrlo. En años de existir han perfeccionado el arte de la simulación. Fueron los cuidadores oficiales de la imagen de los gobiernos priistas.

Con ese control férreo, locutor o comentarista que se pasara “de la raya”, desparecía en cuestión de segundos de la escena nacional. Solo comparen eso con el alboroto relacionado con Carmen Aristegui al decir algo que no les gustó a sus jefes, propietarios del medio. La mejor muestra son las páginas del Por Esto!: diariamente insultan a Calderón y al gabinete, como lo hizo con Patrón Laviada día a día durante su sexenio.

Todo ello, ¿en qué se ha traducido? En la “vacuna informativa” mexicana. Se ha logrado que, en forma muy efectiva, el mexicano ya no crea absolutamente nada de lo que lee, oye o ve y oye. ¿Cómo puede así, un ciudadano, tomar decisiones correctas? Las “preferencias electorales” en las encuestas son la muestra clara e indiscutible de la vacuna informativa. Es un “logro” del sistema priista. ¿Será para siempre jamás?