Adicionalmente y por si hiciera falta, la mujer dejó constituido un fideicomiso en favor de los perritos por otros 3 millones de dólares.
Según lo expresado en el testamento, el dinero deberá utilizarse para que los perros puedan seguir usando collares de lujosas marcas , asistir a centros de belleza caninos y pasear en vehículos de lujo.
Sin embargo, el documento fue impugnado por Bret Carr, hijo de la excéntrica millonaria, quien presentó una demanda en el condado de Miami-Dade contra los ex empleados de su madre por presuntamente engañarla para cambiar su testamento. Cabe mencionar que el Sr. Carr "sólo" heredó un millón de dólares.

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