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Ciudad de México a 24 de marzo de 2026
Bachoco, empresa mexicana con más de 70 años de experiencia en la industria avícola, es uno de los principales responsables de que el pollo que llega a millones de mesas en México, incluyendo los restaurantes de KFC, cumpla con estándares de calidad, frescura y consistencia a gran escala.
Más que un proveedor, la marca mexicana ha desarrollado un modelo de producción integral que permite supervisar cada etapa del proceso: desde la crianza y alimentación de las aves, hasta su procesamiento, control sanitario y distribución. Este enfoque garantiza trazabilidad y control en toda la cadena, un factor clave en la industria alimentaria actual.
“Cuando un pollo llega a la mesa, hay un proceso largo detrás que empieza desde el campo. Que ese trabajo forme parte de productos que disfrutan millones de personas es algo que nos llena de orgullo”, comentó El Tío Bachoco.

En el caso de KFC, una de las marcas más reconocidas a nivel global, contar con un socio nacional le permite asegurar que cada pieza de pollo mantenga las características necesarias para replicar la experiencia de sabor, textura y frescura en cualquier punto del país.
Antes de convertirse en una de las recetas más icónicas del mundo, el pollo pasa por una cadena productiva que inicia en México y que hoy es capaz de operar a gran escala con estándares internacionales.
La participación de Bachoco en la cadena de suministro de KFC refleja la capacidad de la industria avícola mexicana para integrarse a operaciones de grandes aliados globales, manteniendo altos niveles de calidad, consistencia y seguridad alimentaria.

Este modelo no solo permite abastecer a una de las cadenas de restaurantes más grandes del país, sino también posiciona al campo mexicano como un pilar estratégico dentro de la industria alimentaria.
Como parte de esta colaboración, Bachoco y KFC han comenzado a compartir contenido en plataformas digitales que muestra con un característico humor la dupla que Tío Bachoco y Coronel Sanders tenían guardada, acercando a los consumidores a una historia que normalmente permanece detrás de la cocina.
Esta narrativa responde a una demanda creciente por mayor transparencia en el consumo de alimentos, al tiempo que pone en valor el trabajo, la infraestructura y la innovación que hacen posible que millones de personas disfruten del mismo producto todos los días.
Así, antes de llegar a la mesa, la historia del pollo comienza en México: en una cadena productiva nacional que hoy es capaz de alimentar, todos los días, a millones de consumidores dentro y fuera del hogar.