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Mérida, Yucatán, México, 08 de febrero de 2026
La cultura de paz no es un ejercicio retórico, sino una necesidad política y estratégica, profundamente arraigada en los principios constitucionales de la política exterior mexicana, manifestó el Mtro. Fernando de la Mora Salcedo, al participar en la Conferencia Internacional de Paz 2026 “Construyendo Paz y Justicia en Comunidad”, que impulsó la Universidad Autónoma de Yucatán con The World House Project y el Gobierno del Estado.
De la Mora Salcedo impartió la conferencia magistral “México, el mundo y la cultura de paz”, que se desarrolló como un espacio de reflexión profunda sobre el papel de la diplomacia mexicana en la construcción de un orden internacional más justo, humano y pacífico.
Fernando de la Mora Salcedo, diplomático de carrera del Servicio Exterior Mexicano, con una sobresaliente trayectoria en derechos humanos, asuntos humanitarios, diplomacia multilateral y cooperación internacional, subrayó que los principios constitucionales de la política exterior mexicana: la no intervención, la autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de las controversias, la proscripción del uso de la fuerza, la igualdad jurídica de los estados, así como la cooperación internacional para el desarrollo y el respeto y la promoción de los derechos humanos.

También destacó que México impulsa una política exterior humanista, basada en el humanismo mexicano, resultado de la convergencia entre las tradiciones europeas y las cosmovisiones de los pueblos originarios. “Desde esta perspectiva, el conflicto es inevitable, pero la violencia es evitable, siempre que se privilegie el diálogo, la mediación y la dignidad humana”, apuntó.
Por otro lado, el conferencista compartió experiencias históricas de la participación de México en procesos de paz, como en Centroamérica, Colombia y el Consejo de Seguridad de la ONU, resaltando que la paz se construye mediante procesos graduales, discretos y sostenidos, donde el diálogo es la herramienta central.
Enfatizó que no hay paz duradera sin inclusión, destacando el papel fundamental de las mujeres en los procesos de mediación, respaldado por datos que demuestran una mayor sostenibilidad de los acuerdos de paz cuando ellas participan activamente.
Uno de los mensajes clave fue la importancia de las universidades y las juventudes como pilares de la cultura de paz.
“Las instituciones educativas no solo forman mentes críticas, sino que fortalecen el tejido social, promoviendo la prevención de la violencia, la inclusión y el diálogo desde lo local hacia lo global”, comentó.
En tal sentido, el Mtro. de la Mora resaltó que no puede haber paz internacional sin paz en las aulas, en los hogares y en las comunidades, la cultura de paz comienza con la escucha activa, el respeto a la diversidad y la cooperación cotidiana.
En otro momento de la Conferencia de Paz 2026, se ofreció la conferencia magistral “El momento apropiado para la paz. Cultura de paz y acción no violenta en el siglo XXI”, impartida por el doctor Roberto José Beltrán Zambrano, reconocido especialista latinoamericano en gestión de conflictos, paz y democracia, quien subrayó que la paz no debe entenderse como un objetivo lejano, sino como una tarea cotidiana que exige compromiso social.
“La paz no es una meta futura, es una acción permanente basada en la esperanza activa y en la responsabilidad colectiva”, afirmó, al señalar que las sociedades no están exentas de conflictos, pero sí tienen la obligación ética de resolverlos de manera respetuosa y no violenta.
El ponente hizo un llamado especial a las universidades como actores clave en la construcción de la cultura de paz, al destacar su responsabilidad de analizar las realidades sociales y transformar el conocimiento en acciones concretas.
“Las universidades no pueden dormir tranquilas mientras la sociedad a la que se deben no puede convivir de forma pacífica”, expresó.
Desde una visión latinoamericana, el doctor Beltrán Zambrano comparó a la región con una “casa común”, caracterizada por su diversidad cultural e histórica, pero también por profundas desigualdades y violencias.

“América Latina es nuestra casa común: diversa y rica, pero marcada por conflictos y desconfianza social”, advirtió. Destacó que la educación para la paz no se limita a una asignatura específica, sino que debe reflejarse en las prácticas diarias. “Educar para la paz no es crear una materia, es llevarla a la vida cotidiana, a las relaciones y a las decisiones que tomamos todos los días”, puntualizó.
Finalmente, el doctor Beltrán Zambrano invitó a la comunidad universitaria a no postergar la acción, retomando referentes como Martin Luther King y Rigoberta Menchú para recordar que el llamado a la paz es inmediato. “No podemos esperar a que existan las condiciones perfectas; el momento para construir la paz es ahora”, concluyó.