- 
Vida-Horizonte Academico

Vaginas de ciencia, vaginas de justicia: sobre la representación del funcionamiento sexual sano en el porno feminista

3982 palabras

Del blog de Emily Nagoski PhD, 'the dirty normal', entrada del 6 de abril de 2013. Traducción de Lola García Prado

Hola, amigos, aquí está mi charlaen la Feminist Porn Conference que di hoy en una sesión con Carol Queen y Princess Kali. Estuvo bien, aunque, por supuesto, mi disertación fue demasiado larga y (como suele suceder), una vez que empiezo, me resulta difícil cerrar la boca. Ya saben, me entusiasmo. Por cierto, si alguien tiene alguna idea de cómo representar convincentemente el deseo en el porno feminista, por favor, ¡háganmelo saber!

En primer lugar, un prólogo sobre las palabras "masculino" (male)", "femenino" (female), "hombre" (man) y "mujer" (woman): porque una gran parte de mi charla sobre investigación psicofisiológica se refiere casi exclusivamente a personas cisgénero (lo contrario a transgénero).

Usaré la expresión "hombres"y "mujeres "para referirme a los participantes cisgénero en el estudio y las poblaciones a las que representan, y "masculino" "y" femenino "para referirme a las cosas que sus cuerpos hacen. Esto hace problemática la investigación antes incluso de empezar.

cerca del 25% de las mujeres tienen orgasmo con la penetración sin más. Este número se ha repetido múltiples veces en estudios que abarcan alrededor de cien años, con una variación sorprendentemente escasa.

Soy novata en medios de comunicación. Mi formación académica es en ciencia cognitiva y salud pública. No tengo entrenamiento formal en estudios de la mujer, estudios de género, estudios sobre gays, estudios cinematográficos, políticas de identidad, literatura comparada, ni en muchas disciplinas académicas que me habrían sido muy útiles para preparar esta conferencia.

Lo que sí tengo es un conocimiento profundo de la fisiología sexual femenina y mucha experiencia en ayudar a jóvenes adultas a desarraigar la basura plantado en su psique sexual por una cultura que pretende hacerles creer que están mal. Me dirijo a ustedes hoy como una educadora sexual que quiere ayudar a enseñar a las mujeres jóvenes cómo funciona su cuerpo.

El porno feminista tiene un gran potencial como herramienta para ayudar a la mujer a desarrollar una relación positiva con su cuerpo.

La relación entre textos y material gráfico sexualmente explícito y la educación para la salud no es nueva, data al menos del siglo XVII y probablemente sea más antigua.

De ahí viene que los autores de manuales sexuales suelan pedir no malinterpretar el contenido ni considerarlo lujurioso cuando la intención es puramente médica y espiritual.

El porno feminista no varía desde el siglo XVII en este traslape entre la educación sexual y el contenido erótico. Ni, por desgracia (y este es el tema de mi mensaje de hoy) varía en tres aspectos cruciales de la representación del comportamiento sexual del cuerpo femenino.

Había entonces y hay ahora lo que Lisa Diamond llama (en un contexto diferente) una metanarrativa en torno al funcionamiento sexual humano, nacida de modelos clínicos y el patriarcado en la ciencia. La narración iría así:

En primer lugar, quieres tener relaciones sexuales, así que las buscas. En segundo lugar, cuando las tienes, tu cuerpo hace algunas cosas predecibles -el participante masculino tiene una erección y la contraparte femenina se humedece, para empezar. Y en tercer lugar, al llegar a la parte de "el pene entra a la vagina", tienes un orgasmo.

Voy a llamar a esta secuencia modelo "deseo-consigo-cojo-me vengo" (want-get-fuck-come model).

Este modelo describe los tropos de la pornografía y de las novelas románticas. No es sólo un relato de la conducta, sino de la fisiología. La narrativa ha evolucionado durante siglos en Occidente, con la transformación gradual de quién desea y busca.

El porno feminista ha tomado una posición radical sobre quién puede buscar primero las relaciones sexuales, el tipo de actividades para generar excitación y qué se mete en una vagina.

Más del 90% de las mujeres que se masturban lo hacen con penetración vaginal escasa o nula. Este número también se ha repetido varias veces a través de metodologías múltiples en múltiples estudios.

Sin embargo:

El modelo "deseo-consigo-cojo-me vengo" es una descripción bastante razonable para el 80% de los hombres (la narración surgió de la experiencia sexual masculina) y el 20% de las mujeres, pero no deja espacio para las experiencias de la gran mayoría de las personas que viven en un cuerpo femenino.

Mas la metanarrativa es tan fuerte que mis estudiantes, lectores del blog y colegas educadores sexuales creen que son unos fracasados sexuales si su desempeño no se ajusta a ella.

Pero no son fracasados. Y en su mayoría, quienes no se ajustan a la metanarrativa son mujeres.

Entonces vi mucho porno feminista, buscando el otro 80% de la narrativa de las mujeres, hice una recopilación de más de 50 escenas. Y lo que he encontrado (bueno, me encontré con un montón de cosas) es que las estrellas porno gays (queer porn stars) son los cantantes de ópera del trabajo sexual, pues combinan la potencia física de los bailarines y atletas con la profundidad emocional de los actores y la habilidad creativa de los mejores músicos de improvisación.

Pero para los propósitos de este estudio, lo que encontré fue que el porno feminista homosexualiza (queers) la metanarrativa. No la cambia.

Así que estoy aquí, en primer lugar, para informarles de lo que la ciencia tiene que decir acerca de la metanarrativa del funcionamiento sexual femenino; y, en segundo lugar, para pedir que que la narrativa femenina (o narrativas femeninas) se considere.

Procedo a ponerme el sombrero de educadora sexual y les hablaré de lo que vagamente se llama "la sexualidad de la mujer". Específicamente, haré la deconstrucción del modelo "deseo-consigo-cojo-me vengo".

Crash Pad series. Una fantasía feminista podría y tal vez debería ser una celebración de la diversidad biológica de las mujeres -nuestras diferentes formas, tamaños, colores, capacidades, expresiones de género, considera Emily Nagoski.

1.- "En primer lugar, quieres tener relaciones sexuales, así que las buscas".

Aproximadamente del 30 al 60% de mujeres y del 5 al 20% de los hombres tienen ganas de tener relaciones sexuales cuando ya están en la actividad y rara vez desean mantenerlas "en frío". Estas personas no tienen un deseo "bajo". No sufren ninguna enfermedad, sino que no ansían iniciar el contacto; sienten que no les está permitido. Sus cuerpos necesitan una razón más motivante que el que haya cerca una persona atractiva. Las investigadoras Ellen Laan y Stephanie Both llaman a esto deseo "responsivo" en contraste con el "espontáneo". La terapeuta sexual Susanne Iasenzza llama a este tipo de actitud "disposición" (willingness) en contraste con "deseo" (wanting). Y mis alumnos la llaman "estar abiero" (openness), en contraste con "ganas" (eagerness).

En los muchos estudios sobre el deseo, no hay relación entre el estilo de deseo y la excitabilidad o el orgasmo. Se trata de mujeres sexualmente satisfechas, en una relación saludable. Lo que esta investigación nos revela es que la falta de interés espontáneo en el sexo no es en sí misma disfuncional o problemática.

Hablamos sobre de dónde vienen la excitación y el deseo.

El sistema nervioso central, incluyendo su mecanismo de respuesta sexual, se compone de una asociación de "frenos" y "aceleradores".

El Sistema de Excitación Sexual (SES) es el "acelerador" de su respuesta sexual. Recibe información acerca de los "estímulos sexualmente importantes" en el ambiente -las cosas que ven, oyen, huelen, tocan, saborean o imaginan- y envía señales a los genitales para decirles "¡Enciéndanse!". El SES está en constante exploración del medio (incluyendo sus propios pensamientos y sentimientos) en busca de señales sexuales. Trabaja todo el tiempo en un nivel subconsciente.

El Sistema de Inhibición Sexual (SIS) es el freno sexual. "Inhibición" aquí no significa "timidez", sino señales neurológicas de "apagar". Así como el SES escanea el entorno en busca de señales para "encender", el SIS escanea para detectar causas para apagar el deseo (las cosas que se ven, oyen, huelen, se tocan, se saborean o se imaginar), que el cerebro interpreta como una buena razón para no excitarse en ese momento. Durante todo el día, el cerebro envía un flujo constante de mensajes de "apagado" a los genitales. El SIS es el sistema que frena en seco si, en medio de alguna actividad sexual (nookie) su abuela entra en su habitación.

Cada uno de nosotros tiene los dos mecanismos pero con diferentes sensibilidades del SIS y el SES, que conducen a diferentes umbrales de excitabilidad, es decir, su potencial para ser sexualmente excitados por estímulos externos. Como les digo a mis alumnas una y otra vez, todos estamos hechos de las mismas partes, sólo que organizadas de diferentes maneras. La variación sigue una distribución normal; la mayoría de nosotros reaccionamos en la media y la minoría va en los extremos.

Las personas con aceleradores más sensibles llevan un estilo sexual más "espontáneo" en la mayoría de circunstancias, debido a que su SES tiene un umbral bajo y se activa con poca estimulación. En cambio, las personas con aceleradores menos sensibles y frenos rápidos son más propensas a tener un estilo de deseo responsivo la mayor parte del tiempo: necesitan una mayor cantidad de estimulación directa al sistema de excitación para que despierten el interés y el deseo. Hay mucho más respecto a estas cuestiones, pero mi ponencia es ya 1,000 palabras demasiado larga.

El deseo responsivo es totalmente normal -es un estilo hecho de las mismas "partes" que el deseo espontáneo, pero con organización ligeramente diferente. Cuando la gente no sabe que el deseo responsivo es normal, comienza a sentir que es un fracasado sexual o una persona disfuncional porque el discurso dominante privilegia el deseo espontáneo.

De hecho, estoy segura de que algunos de ustedes están pensando que el deseo responsivo es producto de la inhibición cultural, de que si la gente fuera más libre, buscarían con mayor espontaneidad tener relaciones sexuales. Eso es en parte correcto para algunas personas, pero en gran medida equivocado. Ahora no tengo tiempo de explicar por qué, así que si quieren, vengan a tomar un refresco conmigo después de la plática y se los explico.

Hay complicaciones del consentimiento que pueden estar involucradas en la representación del deseo responsivo en el porno feminista, pues vuelven menos evidente la "aquiescencia entusiasta". Pero admito que me sorprendió que las narrativas del deseo responsivo sean una minoría minúscula en las historias de porno feminista.

Las personas con aceleradores más sensibles llevan un estilo sexual más "espontáneo" en la mayoría de circunstancias, debido a que su SES tiene un umbral bajo y se activa con poca estimulación

2.- "En segundo lugar, cuando tienes relaciones sexuales, tu cuerpo hace algunas cosas predecibles"

Lo que hace el cuerpo de una persona (y en particular el cuerpo de una mujer) no indica necesariamente su estado mental. Esto es de conocimiento general entre los investigadores y no controversial -parece que hay aproximadamente un 60-85% de correlación entre lo que el pene está haciendo y cuánta excitación siente la persona, y alrededor de un 15-30% de correlación entre lo que la vagina hace y cuán excitada se siente la persona. Se llama excitación no concordante y es normal.

Lo ilustraré con dos ejemplos, ambos reales:

Cuando estaba en la Facultad, mi amiga -la llamaré Amanda- me contó esta historia sobre un chico con el que había estado saliendo durante varios meses, con el que estaba experimentando por primera vez con el poder y la dominación. Me dijo:

"Le dejé atarme las muñecas por encima de mi cabeza mientras estaba de pie, y me colocó de modo que estaba a caballo sobre una barra que presionaba contra mi vulva. ¡Y luego se fue! Se fue un rato y me aburrí. Cuando regresó, yo puse cara de 'No me gusta esto'. Miró la barra, me miró a la cara y me dijo: 'Si no te gusta, ¿por qué estás mojada?' Quedé muy confundida, porque definitivamente no estaba participando mentalmente, pero mi cuerpo sí".

No supe qué decir. Porque, como saben todos los que han leído una novela romántica erótica, yo sabía que húmeda=excitada. Deseosa. Caliente. "Lista" para el sexo. Entonces, ¿qué podría significar que el cuerpo de mi amiga estuviera diciendo una cosa y su cerebro, otra?

No se trataba del sexy "sí-pero-no" de las novelas románticas, donde la heroína realmente quiere al héroe, pero insiste en que no debería aceptar tener relaciones. Amanda realmente no se sentía encendida o deseosa en absoluto. ¿Qué estaba pasando?

El misterio se me quedó en la mente y pasaron años para descubrir la respuesta. Mi hermana me llamó un día y me dijo: "No siempre me humedezco cuando estoy excitada, por lo que mi esposo piensa que sólo le sigo la corriente, pero no. ¿Estoy mal? ¿Debería ver a un médico? ¿Es hormonal? ¿Qué está mal? "

"Oh, ya veo. Es realmente muy común. A veces, los cuerpos no responden con excitación genital de forma que coincida con la experiencia mental. Dile que escuche tus palabras, no tus fluidos, y cómprate un lubricante ".

La vagina no es un "agente inequívoco de la sinceridad", como la llamó Alain de Botton. Es un canal de reproducción. No puede ser más sincera que los codos. La mayor (aunque no perfecta) correlación entre la respuesta genital masculina y la experiencia mental hace que la gente piense que eso es lo "normal", pero en realidad no es ni la mitad de la historia.

Y, sin embargo, en las escenas en mis registros hay muchos casos de gente que dice: "Estoy tan mojada" o "Estás tan húmedo" como una indicación de placer y excitación. Había un montón de lubricante en las escenas, pero no la indicación de que el lubricante sirviera para suplir la falta de lubricación de la vagina involucrada. Incluso hubo casos de la temida frase: "Eres una mentirosa, puedo decir cuántas ganas tienes por lo mojada que estás." El porno feminista ni siquiera ha considerado estas cuestiones.

La respuesta genital no es consentimiento. La respuesta genital no es ni siquiera deseo o placer. Diablos, ni siquiera es excitación, en la forma en que mucha gente piensa. La respuesta genital es la respuesta genital, y merece mucho menos espacio del que se le ha dado en las representaciones del funcionamiento sexual.

¿Podemos hacer espacio en las historias contadas en el porno feminista no sólo para toda la variedad de cuerpos y lo que elegimos hacer con ellos, sino también para toda la variedad de formas en que funcionan nuestros cuerpos? ¿Puede el porno feminista contar historias de una pareja de tipo responsivo que quiere querer sexo y averiguar el contexto apropiado?

3.- "Y en tercer lugar, al llegar a la parte de 'el pene entra a la vagina', tienes un orgasmo".

Miren, éste es un cuarto lleno de feministas. Yo no tengo que contarles nada sobre el clítoris. Es el aparato de sonido y el micrófono. Está donde está. Es Visa: "Está donde quieras estar".

Hechos:

En primer lugar: cerca del 25% de las mujeres tienen orgasmo con la penetración sin más. Este número se ha repetido múltiples veces en estudios que abarcan alrededor de cien años, con una variación sorprendentemente escasa, con múltiples metodologías de investigación. Para una revisión, ver el implacablemente preciso texto de Elisabeth Lloyd, The Case of the Female Orgasm: Bias in Evolutionary Science, Harvard University Press (nueva edición, 2006 ISBN 0674022467).

En segundo lugar: más del 90% de las mujeres que se masturban lo hacen con penetración vaginal escasa o nula. Este número también se ha repetido varias veces a través de metodologías múltiples en múltiples estudios, incluyendo tanto Sexual Behavior in the Human Female (Comportamiento sexual de la mujer). Bloomington: Indiana University Press. ISBN 0-253-33411-X) y The Hite Report: A National Study of Female Sexuality.

En cuanto al clítoris, en todo el porno que he visto, ¡menos del 10% de los orgasmos en las personas con vagina ocurrían sin penetración! La mayoría de ellos se producían con estimulación del clítoris y penetración combinadas, y algunos con sólo penetración. De 50 escenas, sólo cinco no implicaban ninguna penetración. Jackie Strano, en una entrevista sobre el porno feminista a principios de esta semana, comenzó con esta definición: "El porno feminista es cuando la pareja penetrada tiene un orgasmo total".

En esencia, lo que veo en el porno feminista es que el papel tradicional de penetrador y penetrada ha sido feminizado en términos de género, pero persiste la insistencia en la necesidad de penetración. El porno feminista ha abstraído la penetración, permitiendo a dedos, puños y consoladores tomar el lugar del pene.

Para concluir: la narrativa "deseo-consigo-cojo-me vengo" es una narrativa patriarcal que los últimos veinte años de investigación psicofisiológica han demostrado que es una descripción inadecuada de la abrumadora mayoría del funcionamiento sexual femenino.

Una narración desde el punto de vista femenino puede poner esos cuatro verbos (desear-conseguir-coger-venirse) en cualquier orden, pero las historias son más complejas, más entrelazadas con los dominios no sexuales de la vida y menos directamente relacionadas con factores periféricos (es decir, la respuesta genital).

Sé que la pornografía es una fantasía. Pero el porno feminista sin duda es una fantasía feminista, una respuesta femenina y amigable con la homosexualidad; una respuesta a la fantasía del porno común. Una fantasía feminista podría y tal vez debería ser una celebración de la diversidad biológica de las mujeres -nuestras diferentes formas, tamaños, colores, capacidades, expresiones de género. Por eso me sorprende cómo tantos orgasmos en el porno feminista están centrados en la penetración, qué poco se muestra el estilo responsivo del deseo (ya comenzada la estimulación) y cuánto crédito se le da a la escuela de la excitación del "Estoy tan mojada".

Algo particularmente extraño que noté es que el porno que acepta la etiqueta de "feminista" elige los cuerpos bien vistos o la fisiología aceptada por la generalidad. Esto es: o se presentan bellezas heterosexuales cisgénero con historias sin penetración y con sexo oral (Candida Royalle, Erika Lust), o cuerpos no especialmente bellos que siguen la conducta sexual tradicional (Crash Pad Series, Indie Porn Revolution). No sé qué pensar de eso. Tal vez ustedes sí. Luego hablamos.

Una vez más, soy novata en cómo funcionan los medios. Por lo que sé, la audiencia porno feminista clama por historias de gente de todos los géneros que sólo quieren sexo, vorazmente, al instante y sin cesar. Por lo que sé, tienen ustedes abundantes datos de consumo, cuantitativos y cualitativos, que indican que la penetración es lo único que vende, y cuando se reduce la penetración, se reducen los ingresos. Por lo que sé, las personas que ven porno feminista y gay se encuentran entre la minoría orgásmico-vaginal, con un estilo de deseo espontáneo y vaginas indefectiblemente húmedas. ¿Será que el reto de contar una historia sobre el deseo responsivo es demasiado complejo, que lo que el porno feminista quiere ser es lineal y fácil y cómodo y familiar? Como dije al principio, ignoro el mecanismo de los medios de comunicación y las cuestiones socioculturales.

Pero piensen en sí mismas. Piensen en sus amigas. Piensen en sus parejas. ¿Pueden encontrar una historia porno feminista que represente su funcionamiento real sexual, que celebre su deseo responsivo, su excitación no concordante, sus orgasmos centrados en el clítoris o sus hábitos de masturbación?

Si el porno feminista trata de las complicaciones en la representación de identidades y deseos, entonces levanto la mano y pregunto: "¿También pueden caber las representaciones de las complicaciones del deseo, la excitación y el orgasmo?".

¿Podemos hacer espacio en las historias contadas en el porno feminista no sólo para toda la variedad de cuerpos y lo que elegimos hacer con ellos, sino también para toda la variedad de formas en que funcionan nuestros cuerpos? ¿Puede el porno feminista contar historias de una pareja de tipo responsivo que quiere querer sexo y averiguar el contexto apropiado? ¿Puedo ver a una mujer cisgénero decir: "¡Pero estás mojada! ¡Debes estar lista!" y la reacción a sus palabras? ¿Puedo ver montones y montones y montones de orgasmos centrados en el clítoris? Ni siquiera estoy hablando de sexo disfuncional e insatisfactorio -sólo variedades de funcionamiento sexual funcional y, me atrevo a decir, "normal". Lo normal es un paisaje vasto y accidentado, y creo que todo ello atañe al porno feminista.

No quiero minimizar la inclusividad revolucionaria de gran parte de la pornografía feminista. Los cuerpos, identidades, actos sexuales y el consentimiento representados son incomparablemente superiores a los de la pornografía común y a la metanarrativa. Sólo quiero añadir la variedad del deseo, excitación y orgasmo humano sanos -sobre todo, femeninos- a la creciente lista de diversidades que el porno feminista representa con respeto.