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Fotos: Mauricio Marat (INAH)
Palenque, Chis., 18 de enero de 2011.- Tres mil objetos prehispánicos, producto de exploraciones hechas en la primera mitad del siglo pasado en la Zona Arqueológica de Palenque, Chiapas, son objeto de una reorganización que implica su restauración, embalaje, catalogación y traslado a un nuevo almacén que posee las condiciones óptimas para su conservación.

Se trata de objetos, en su mayoría mayas que datan de 550 a 750 d.C.; fueron hallados como resultado de las exploraciones del arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier en los años 50, así como en las excavaciones hechas por Franz Blom y Miguel Ángel Fernández en las décadas de los 20 y 30, respectivamente.
Como parte de esta reorganización, la nueva catalogación de los antiguos objetos se realiza en una base de datos digital, que facilitará su consulta para la investigación, al incluir fotografía y dibujo de los materiales, ficha descriptiva y referencias documentales.

En este sentido, INAH prevé la publicación de una serie de reportes en los que se concentren todos los datos de las exploraciones (por edificio) realizadas en Palenque, desde la época colonial hasta la actualidad.
"Nuestro interés es, por un lado, tener una edición escrita, y por otro, contar con la información digitalizada para que los expertos tengan acceso a ésta a través de Internet. Los distintos especialistas pueden estar interesados por algunas colecciones en particular, y acudir directamente al Museo de Sitio y a los almacenes, pero ahora ya con un conocimiento previo de su localización".

Otro de los beneficios de esta revitalización de los acervos palencanos, es el apoyo a la reestructuración del Museo de Sitio, que permita la renovación de la museografía y la incorporación de nuevas piezas.
Este esquema de actualización incluye también el establecimiento de programas de conservación, tanto de objetos como de monumentos que se hallan en los edificios.
"Con este mismo proyecto tenemos programado realizar un registro con escáner tridimensional, de los tableros de estuco y de piedra que se preservan in situ, en las construcciones prehispánicas. El registro servirá para el monitoreo del estado de conservación, pero también brindará datos precisos sobre los monumentos, que son base para nuevas investigaciones", expuso Martha Cuevas.

"La mayoría de los bienes proceden de esos dos lugares. Nosotros procuramos almacenar los bienes arqueológicos conforme el lugar de su procedencia, hay otros materiales que vienen del Grupo de las Cruces, y una buena parte de cartuchos glíficos, del Templo XVIII, localizado en la parte sur de la antigua ciudad maya".
Las piezas arqueológicas estuvieron resguardadas durante años en la antigua bodega del Museo de Sitio de Palenque, el primer paso para su manejo es la ordenación por procedencia y tipo de decoración; la mayoría son ornamentos que alguna vez estuvieron adosados a los edificios: estucos modelados que representan dioses, rostros antropomorfos y diseños geométricos.
Luego se procede a su limpieza, consolidación y en algunos casos a su resane. Entonces se inicia el proceso de catalogación mediante el marcaje del objeto con un número individual, y posterior embalaje.

"La idea es tener un mejor orden de los bienes arqueológicos para que sean localizables, y con ello generar mayor investigación: tesis de licenciatura, maestría y doctorado, proyectos de estudio integrales de una zona arqueológica en la que si bien la investigación ha sido prolífica, aún falta mucho por hacer", concluyó el especialista. Boletín del INAH.