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Pulso-Internacional

Gran Bretaña usó una piedra falsa para espiar a los rusos

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19 de enero.- El Reino Unido ha admitido por primera vez que estuvo detrás de la colocación en 2006 en un parque de Moscú de una gran piedra, hueca por dentro, que escondía en su interior tecnología para espiar en Rusia, según ha informado este jueves la cadena pública BBC. Jonathan Powell, antiguo jefe de personal del primer ministro laborista, Tony Blair (1997-2007), ha reconocido la participación británica en esa trama en un documental sobre Rusia. 'Lo de la piedra fue de vergüenza', declara Powell en el reportaje. 'Nos pillaron totalmente. Claramente, lo sabían desde hacía tiempo, pero se lo guardaban para usarlo con fines políticos', admite.

La piedra falsa, con y sin tapa (Imágenes AFP, Rossiya Television/EuroNews)

El Gobierno del presidente Vladímir Putin difundió en enero de 2006 por la televisión nacional una filmación aparentemente hecha por cámaras ocultas en las que se veía a un hombre reducir el paso al lado de la piedra y a otro recogiéndola, para después volverla a depositar en la tierra. Posteriormente se mostraba el interior de la supuesta roca -que tenía una tapa-, que escondía un aparato electrónico. Según la versión rusa, diplomáticos británicos la utilizaban para enviar y transmitir información.

Powell ha reconocido por primera vez que esa burda trama fue ideada por Londres y señalado que la filmación es verídica. Según la BBC, el Gobierno ruso difundió la información justo antes de introducir una polémica ley para restringir la financiación de las organizaciones no gubernamentales, con el pretexto de que los espías británicos pagaban a grupos de derechos humanos.

Presunto espía británico maniobrando con la piedra.

Tras este suceso, las relaciones entre el Reino Unido y Rusia se tensaron aún más, sobre todo a raíz de la muerte en Londres en noviembre de ese año del ex espía ruso Alexandr Litvinenko, supuestamente envenenado por agentes secretos rusos con material radiactivo. La falta de colaboración de Rusia en la investigación llevó a la ruptura de las relaciones diplomáticas, hasta que en septiembre de 2011 el primer ministro británico, el conservador David Cameron, viajó a Moscú para relanzar la relación.