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Pulso-Internacional

Rusia y otros estados se movilizan para reformar el sistema quebrantado de los tratados

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Tim Herman informó sobre un debate en curso en la ONU sobre la reforma de los entes de los tratados. Estos son grupos de personas que monitorean la conformidad de los gobiernos con los tratados de derechos humanos de la ONU. C-FAM se ha quejado durante años de que estos entes se excedan en sus concesiones. Los gobiernos actualmente coinciden con esta postura.

Arrebatando a muchas delegaciones de su apacible descanso, Rusia mantuvo una reunión informal a comienzos de esta semana para proponer una solución y que los estados tomen un rol principal en la reestructuración y reforma del monitoreo de los tratados y su conformidad.

Hasta el momento, la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos, una oficina burocrática ubicada en Ginebra, ha dominado el proceso de reforma y limitado el papel de los estados miembros hasta su sumisión ante declaraciones formales. Rusia ha intervenido y solicitado que se conceda más poder a los gobiernos en el proceso de reforma. Rusia quiere llevar a cabo negociaciones abiertas, transparentes e incluyentes en la reforma del sistema central del tratado de derechos humanos, otorgándoles un papel principal en el proceso de reforma.

Existen dos cuestiones subyacentes ligadas al proceso de reforma. Primero, los entes de monitoreo de los tratados están retrasados en su trabajo. La razón de esto es que están notoriamente desprovistos de personal y son ineficientes. Además, las presentaciones de informes periódicos son onerosas y voluminosas. Los estados pequeños en particular, presentan dificultades al momento de seguir el ritmo de los requerimientos de los entes monitores de tratados.

Tan importante como la carga laboral y la ineficacia del proceso, es también el problema de los entes monitores de tratados excediendo las concesiones de sus mandatos y dando directivas a los gobiernos, que nada tienen que ver con los tratados. Además, los estados critican a los entes, vuelven a redactar severas normas y luego tratan de imputar a los estados la responsabilidad de sus revisiones. Pero esta semana hubo un conflicto sobre el proceso de reforma. De hecho, la reunión fue llevada a cabo fuera del proceso de reforma formal y enfrentó a la Unión Europea, EEUU, Canadá, Nueva Zelanda, Suiza y Noruega contra Rusia,la República de Benín, Pakistán y las naciones del Caribe.

Países más pequeños, como los del Caribe, se quejan de que no tienen una verdadera participación en el proceso de reforma y de que sus intereses no van a ser tenidos en consideración. Se adelantaron en señalar que la resolución de Rusia permitirá que países que no pueden costearse una sede en Ginebra, estén directamente involucrados en la reforma. Benín hizo eco de estos sentimientos y dejó claro que gran parte del proceso de reforma será dirigido desde Ginebra bajo el auspicio de la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos y el Consejo de Derechos Humanos. Muchos países sintieron su presencia marginada.

Benín y Pakistán enfatizaron que los entes de tratados fueron creados por estados que tienen un interés personal en mantener sus beneficiarios. Si el proceso de reforma fuera a mantenerse exclusivamente en las manos de organismos de la ONU como el Alto Comisionado de Derechos Humanos, las voces de los estados corren el riesgo de ser eclipsadas por grupos de defensa como el Centro de Derechos de Reproducción, que poseen el dinero para seguir el ritmo de los procedimientos del Consejo de Derechos Humanos y que en el pasado se han valido de su presencia para influenciar el debate en asuntos como el aborto.