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La realidad es que no sabemos cómo vivíamos cuando aún no habíamos comenzado el proceso hacia las civilizaciones. Sabemos que algo ha de haber sucedido para que después de 210,000 años de no intentarlo, algún grupo hace 10,000 años decide sembrar semillas y cosechar el resultado en vez de recoger plantas a su paso.
¿Comíamos mejor que ahora? ¿Cuál es problema con la comida moderna?
Hemos aprendido a vivir con la idea de que la medicina nos debe acompañar porque finalmente vamos a morir de alguna enfermedad. Hay tanta información valiosa hoy que cambia la visión de conceptos como hospitales, médicos, seguros, cancerígenos, grasas, etc. ¿Creen de verdad que todos esos conceptos son necesarios conforme nuestra civilización avanza?
Si estuviéramos seguros de que no seremos jamás invadidos por alguna de esas enfermedades extrañas de los tiempos modernos, ¿no es cierto que viviríamos mucho más tranquilos, en paz y felices? No puede jamás ser completa la paz en nuestra vida si estamos siempre viviendo en la incertidumbre con respecto a qué podremos hacer cuando nos llegue una de esas terribles, pero irremediables enfermedades.
Y pensar que algunos —una muy pequeña mayoría— hoy ya saben con certeza cuál es la causa de esas terribles enfermedades que están acosando a los habitantes de las zonas civilizadas de más alta calidad en lo que ingieren.
Efectivamente, se sabe ya hoy, lo saben quienes lo investigaron, que es posible vivir con certeza de salud completa solamente variando nuestra alimentación.
Lo están diciendo abiertamente:
¿Cuál es el problema?
Pero la realidad es que los resultados del llamado The China Study no han podido ser contradichos. Todo lo encontrado en ellos se mantiene vigente. Es difícil que se haga popular fácilmente: se trata de conclusiones que afectan fuertemente intereses económicos complejos.
Nosotros no queremos que muchas personas de pronto se queden sin trabajo, sin ingresos. Se convertirían en un problema. Pero eso es lo que sucedería exactamente si el The China Study se aplicara en sus consecuencias. El sistema no tiene una forma fácil de resolver lo que sucedería. Eso hace que todo se mantenga como está. Eventualmente, la presión de algunos hará que las cosas cambien.
Aplicar las consecuencias del The China Study tiene muchas implicaciones:
Se formaría, efectivamente, un caos completo. Pero cada minuto que pasa, vidas humanas se van a perder inútilmente. Cada minuto que muchos están haciendo con sus hábitos alimenticios lo que incluso creen que es “lo correcto”, se van a llevar un susto mayúsculo cuando se vean a sí mismos en una situación totalmente diferente de lo que creían.
Pero las consecuencias positivas se comenzarían a ver en forma generalizada en unos cuantos meses —no más de 20.
Son ventajas y más ventajas: eso serían las consecuencias de adoptar el modelo alimenticio saludable que se puede comprobar con The China Study y otros trabajos hechos en torno a los resultados de esa investigación.