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En las películas de terror, el contactar a un espíritu o a un demonio parece fácil: sólo se necesita jugar la ouija, hacer una invocación y esperar que el alma o el demonio respondan. Por lo general, todo esto ocurre en un escenario tétrico, como una casa abandonada o un cementerio y a altas horas de la noche. Pero en realidad, el tratar de establecer contacto con el alma de algún fallecido no es tan sencillo ni tampoco necesita hacerse en determinadas circunstancias, señaló el investigador de fenómenos paranormales, Jorge Moreno.
—El lugar y la hora no importan. No tiene que ser un cementerio o una casa embrujada ni hacerse a la medianoche. Lo que es necesario para tener éxito en tratar de contactar el espíritu, es conocer el ritual para hacerlo y armarse de mucha paciencia. Por lo general esto puede lograrse después de muchas sesiones.
Explicó que en realidad la ouija es como una lámpara o una linterna para intentar buscar a alguien especifico, como un familiar o un amigo fallecido. Esta búsqueda equivale a la que haría una persona en un bosque obscuro y armado únicamente con una linterna. Se necesita de mucha paciencia para tratar de encontrar a alguien, ya que la ouija actúa como si fuera una luz y hay que tener en cuenta que el alma que se busca no está a la espera de que intenten contactarlo.
—Por eso digo que para que funcione, tienes que jugar muchas veces. Si buscas cinco minutos a la persona, es obvio que no la vas a encontrar.
Jorge Moreno, editor de la revista Misterios, en una investigación en el llamado Crucero de la muerte en la carretera Oxkutzcab-Akil.
Advirtió que mucha gente piensa que para contactar a un espíritu sólo se necesita obtener el "aparatito" y jugarlo. Pero esto no es así. Esta creencia se deriva del hecho de que la ouija podía ser adquirida con mucha facilidad en supermercados y jugueterías. Sin embargo, para que la ouija funcione como un portal a la dimensión donde se encuentran los espirítus tiene que cumplir con ciertos requisitos.
Dio a conocer que el primer paso es que la ouija tiene que estar "trabajada" o "curada" porque de lo contrario no va a funcionar, aunque la persona por sugestión o por nervios crea que de pronto se empieza a manipular. La curación de la ouija pueden hacerla brujos o chamanes, quienes a través de un ritual la convierten en un contacto con el más allá. Las ouijas curadas funcionan en 50%.
—Antes de utilizarla, hay que tener en cuenta que el verdadero objetivo de la ouija es intentar contactar a un familiar o a un ser querido fallecido; hay el riesgo de que cuando se abra la puerta a otra dimensión llegue otra persona y no precisamente la que estabas esperando. El problema es que en las últimas décadas ese objetivo de la ouija se fue distorsionando y ahora los chavitos la quieren jugar por curiosidad, no porque quieran contactar a algún familiar muerto. Solo es jugar la ouija para ver quién responde y es cuando viene el problema.
Mencionó que, como el interés de quien usa la ouija es tratar de comunicarse con alguien que conoció, debe hacer preguntas en relación a temas o circunstancias que ambos conocieron o vivieron. Si se intenta contactar con alguien desconocido, ese interrogatorio no va a funcionar.
Insistió en que se tiene que tener mucha paciencia, ya que pueden pasar 20 sesiones y no tenerse éxito. Muchas personas que la jugaron una vez piensan que porque no les funcionó es chafa. Pero no es así. Las personas escépticas también pueden tener problemas para jugar la ouija porque pueden darse señales de la presencia de un espíritu —como el que una silla se mueva sola— pero no aceptarán que esa situación es una respuesta del alma que están invocando.
Advirtió que cuando la gente tiene miedo de usar la ouija acuden a brujos para que ellos los ayuden a comunicarse con el espíritu que buscan. En muchos casos se trata de charlatanes que a través de un interrogatorio previo a la manipulación de la ouija hacen creer a la persona que esa información la obtuvieron del alma, lo cual es falso.
—Es importante desmitificar que con la ouija se puede contactar a una entidad demoniaca, como sucede en las películas. Hay demonios y hay almas en pena, que son espíritus de personas fallecidas, y cuando juegas la ouija los que llegan son los espíritus. Algunos pueden ser malos, pero no es el diablo, ni demonios; son espíritus malos que mueven las cosas o las tiran. Mucha gente, especialmente católica, piensa que la ouija es un juego del demonio, pero es porque lo relacionan con algo malo. No es porque el diablo juegue la ouija o algo de eso.
Así que otro punto a tomar en cuenta antes de jugar la ouija es que se puede atraer un espíritu bueno o un espíritu malo.
A una pregunta, dijo aunque cualquier día se puede jugar a la ouija, los días más propicios son el 31 de octubre y el 1 y el 2 de noviembre porque es cuando las ánimas regresan, por lo que es más fácil contactarlas, ya que vagan buscando a sus familiares.
Explicó que el contactar a un espíritu por medio de la ouija equivale de cierta forma a una llamada telefónica, por lo que al terminar de hacer preguntas es necesario finalizar el ritual o despedirse. Cuando la persona hace una última pregunta, se asusta y se va, el espíritu ya no puede irse. Si esto sucede, puede que en los próximas días la persona note que sus cosas están revueltas, que las movieron de lugar o que escuche ruidos raros.
—Esto puede deberse a dos motivos: que el espíritu esté pidiendo que lo dejen ir o hacer esto porque está molesto, especialmente porque lo invocaron no por un familiar sino por un bromista que sólo lo está contactando por jugar. Es lo mismo cuando alguien te hace bromas por teléfono: obviamente te vas a molestar. Por eso digo, que jugar la ouija tiene su chiste.
¿Ha jugado la ouija?
—Sí, unas 3 o 4 veces, pero no he contactado a nadie.
La investigación hemerográfica, una de las varias herramientas que utiliza el periodista para corroborar la certeza o no de un hecho paranormal.
Jorge Moreno, quien desde hace ocho años se dedica a la investigación de sucesos paranormales y a editar la revista Misterios, comentó sobre algunos casos relacionados con el uso de la ouija, como el de una señora de 60 años que jugó la ouija para contactar a su esposo que había muerto de un infarto en su trabajo. Un día antes del fallecimiento de su esposo, la señora tuvo una discusión con él, por lo que sentía remordimiento. Para contactar a su marido recurrió a brujos, chamanes y hechiceros, pero no funcionó. En su desesperación se le ocurrió jugar la ouija. Consiguió una curada e hizo varias preguntas al marido. Aseguró que sí se contactó con él porque le dijo varias cosas que ella no sabía, como que él tenía guardado dinero en la casa, que ella encontró.
—También recuerdo otro caso. Un chavo de prepa estaba traumado con las ouijas y las compraba donde sea, aunque no estuvieran curadas. De acuerdo con su mamá, unos días después de que empezó a "curar" las ouijas tuvo un accidente y murió. La señora se quiso deshacer de las ouijas y en eso encontró una lista que dejó su hijo de las personas a las que debía entregárselas porque, supuestamente, estaban curadas para cada una de ellas. Una de las ouijas era para mi. No conocí al muchacho, me seguía por la red y recuerdo haberle aconsejado que no las coleccionara. La mamá piensa que por la ouija tuvo el accidente porque días antes de eso estaba muy clavado con ella y se encerraba a jugar con varios espíritus y dejó de ir a la escuela. Pero creo que puede ser una coincidencia.
Comentó que también supo sobre el caso de una maestra de la colonia Chuminopolis, cuya sobrina tenía una ouija. La sobrina se había quedado en casa de su tía, quien al descubrir la ouija le pidió a la joven que la tirara, pero esta, a pesar de decir que lo haría, no cumplió. Entonces, la maestra decidió tirar la ouija en la carretera a Conkal, pero al regresar a la casa encontró la ouija en el mismo lugar donde la había tomado para irla a tirar. Dos veces hizo eso y dos veces apareció la ouija. La única solución que vio fue entregársela a un sacerdote, quien le comentó que la ouija podría estar "trabajada" y, por tal motivo, estar muy arraigada a su dueña, por lo que no cualquiera podría deshacerse de ella.
Jorge Moreno, licenciado en periodismo, explicó que su trabajo no consiste en cazar fantasmas, sino en investigar si los hechos que le narra la gente son reales o no. Al ir al lugar tiene que confirmar si es un fenómeno paranormal o tiene explicación.
—Normalmente, 8 de cada 10 de los sucesos que me piden investigar tienen explicación lógica o es sugestión de la gente. Cuando descarto todas las situaciones lógicas y confirmó que se trata de un fenómeno paranormal es cuando hago la investigación a fondo. En este tipo de trabajo uno tiene que ser autodidacta porque no hay una carrera para hacerlo. Soy periodista y tengo diplomados relacionados con temas paranormales.
Finalmente, agregó que por ese motivo todo su trabajo se ve respaldado por la investigación periodística que consiste en entrevistar a los involucrados para conocer detalles, hablar con los vecinos, ir a la hemeroteca y también consultar en la Secretaría de Seguridad Pública si los hechos de muerte que muchas veces le narran son reales o ficticios.
—Así que para grabar una evidencia de cinco minutos hay un trabajo de semanas. L.I.